sábado, 2 de abril de 2011

DESCUBRIMIENTO DE MI SORDERA

Yo seguí con mi infancia feliz sin darme cuenta por ser tan pequeña de lo mucho que sufrieron y lucharon por mí mis padres. Si no hubiera sido por ellos y por mi constante esfuerzo y fuerza de voluntad, no hubiera llegado a ser lo que soy actualmente: una profesora sorda, totalmente integrada en la sociedad.


Cuando tenía año y medio de vida, nació mi hermano. Mi hermano nació oyente, por lo que fue un motivo de que mis padres no llegaran a pensar de lo que me había pasado realmente cuando me ocurrió el ataque repentino que conté en el anterior capítulo. Pero si mi hermano también hubiera sido sordo como yo, estoy convencida de que me hubieran diagnosticado antes la sordera.


Para cualquier niño sordo, es muy importante el diagnóstico precoz de la sordera, para poder actuar lo más rápido posible, y aplicar el tratamiento terapéutico más adecuado para cada niño según el tipo de sordera, grado de pérdida, etc. para poder rehabilitarlo. Aquí os paso esta página web con información útil sobre este tema: http://www.auditio.com/fcps/sordo.htm.


Mi padre me contó que cuando ya había aprendido a caminar, me llevó de paseo por nuestro antiguo barrio de Valencia. Por donde yo vivía, había una parada de tren. Pues mi padre se extrañó de que yo no reaccioné al ruido del tren cuando pasó uno de largo. A partir de ahí, mis padres empezaron a sospechar que algo me pasaba.


En mi caso, se diagnosticó mi tipo y grado de sordera cuando iba a cumplir cuatro años, justo antes de que me matriculara en un colegio público. Uno de los motivos por los que se tardó en diagnosticar mi sordera fue que ninguno de los varios médicos que visitaron mis padres fue capaz de descubrir la causa de que tuviera un retraso con respecto a mi hermano en el aprendizaje de la comunicación oral. Hay que tener en cuenta que la medicina de hace 30 años no tenía el mismo nivel de conocimientos y desarrollo que tiene actualmente. Pero después de muchas pruebas y visitas, un médico otorrino pudo diagnosticarme lo que me pasaba: tenía sordera neurosensorial profunda bilateral de origen iatrogénico. Es decir, una sustancia tóxica había afectado a mis nervios auditivos de ambos oídos con un grado de afectación profundo.


De esta manera, mis padres pudieron deducir la posible relación entre mi ataque repentino con una vacuna o medicamento que me inyectaron a los seis meses. Tanto mi primera vacuna como el medicamento me lo inyectó un mismo doctor, ya anciano, que tenía una consulta privada. Por tanto, la causa de mi sordera fue que me la provocaron, me dejaron sorda: un error médico.

viernes, 4 de marzo de 2011

¿QUÉ ME PASÓ?

Cuando tenía seis meses de vida, ocurrió algo que marcaría el resto de mi vida.

Sucedió la coincidencia de mi primera vacuna con que me constipé, y mi madre me llevó a que me vacunaran, y también visitó a un médico que tenía una consulta privada, para que me recetara algún medicamento para el constipado.

Pues bien, ese médico que ya era anciano, me inyectó una dosis de estreptomicina, un antibiótico que me afectó al nervio auditivo, provocándome una sordera neurosensorial profunda bilateral. La estreptomicina, según me enteré años después, provocó varios casos de sordera por inyección.

Lo que pasó es que no era lo mismo hace más de treinta años que hoy en día, ya que por mi época se tardaba mucho más en diagnosticar la sordera de un bebé o de un niño de corta edad. En mi caso, la medicina de aquellos años tardó en diagnosticarme la sordera hasta cuanto cumplí los tres años.

Pero mucho antes, mis padres empezaron a sospechar que algo me pasaba, sin saber ellos qué me ocurría exactamente. Yo soy la mayor de tres hermanos, y yo soy la única que padece sordera. Mis padres también son oyentes. 

Mi madre me contó que después de visitar al doctor, yo estaba con ella en casa. Ella estaba planchando la ropa y al mismo tiempo me vigilaba. Pues de repente, mi pequeño cuerpo sufrió un ataque, empalicediéndose mi cara de repente y mis ojos se me pusieron en blanco. Mi madre se asustó muchísimo y enseguida llamó a mi padre, que estaba trabajando. Él se fue corriendo a casa para ver qué pasaba, pero cuando él llegó, volvieron los colores a mi cara, y mis ojos aparecieron de la nada. Mis padres se calmaron, y pensaron que algo sin importancia me indispuso de forma pasajera. Pero en realidad, era algo mucho más serio, como descubrirían más tarde...

domingo, 20 de febrero de 2011

EL INICIO DE MI VIDA

Hola, empiezo con este mi primer blog de mi vida, porque hacía tiempo que deseaba compartir con muchas personas todo lo que he vivido como persona con discapacidad auditiva.

En este primer capítulo de este blog, voy a empezar desde el inicio de mi vida, desde que nací.

Hace ya más de treinta años que vino al mundo una niña en Valencia. Yo fui la primera hija para dos padres muy jóvenes e ilusionados con mi nacimiento. Pero aún no sabían lo que luego tendrían que sufrir y luchar por esa niña que necesitaria la ayuda inestimable de ellos.

Mi tía, hermana de mi madre, está convencida de que cuando tenía muy pocos meses de vida, oía perfectamente porque reaccionaba a los ruidos, como cualquier bebé oyente.

Pero a mis seis meses de vida, ocurriría algo que cambiaría por completo mi vida y la de mis padres.

¿Qué sucedió? Continuaré en el próximo capítulo...

Espero y agradecería muchísimo cualquier comentario vuestro y espero que mi blog sea de vuestro interés y pueda aportar cosas a otras personas sensibles con el tema de la discapacidad o que deseen aprender sobre este tema.

Candela